Wednesday, May 21, 2008

Saltan las alertas

El jovencísimo jugador del Barcelona Bojan Krkic, de 17 años, renunció a la convocatoria de la selección española para el torneo europeo de naciones. Dijo que está agotado y necesita reponerse. También, que desde hace dos años no para de jugar en su club y en las selecciones menores de España, incluidos un mundial y dos torneos europeos de su categoría. Lo primero que a uno se le ocurre es pensar: ¿Cómo es posible que un chico de apenas 17 años confiese agotamiento mental y físico por la sucesión de partidos? Para evitar suspicacias --cosa que no pudo de todos modos-- dijo que siempre estará a disposición de su seleccionado cuando lo necesiten.

Llama la atención de qué manera tan rápida y fulminante el sistema comercial del fútbol devora a sus mejores exponentes. Bojan es una de las promesas de más talento del fútbol español. No complica lo sencillo por lucimiento personal, como ocurre con otras estrellas del firmamento mundial --Cristiano Ronaldo, por ejemplo--, entiende el juego y es goleador. El criterio comercial que se impone en casi todas las actividades de nuestra sociedad --y también en el fútbol-- hace que nunca se repare en los daños colaterales, y en este caso en un jugador al que no le respetan el tiempo de maduración.

En una reciente conversación que tuve con Johan Cruyff para el diario "Marca", surgió el nombre de Gago, que apenas con 20 años llegó al Madrid y a los cuatro entrenamientos lo hicieron debutar, en la temporada anterior, para disimular los malos resultados y el mal juego de entonces, con la mentira de un "proyecto joven de futuro" que jamás existió.

Por suerte, los padres de Bojan y el mismo jugador se defendieron de la trituradora que es el entorno del fútbol, y se concedieron unas imprescindibles vacaciones para un chico abrumado con tensiones y obligaciones impropias de su edad.

No se trata de renegar del negocio del fútbol, sino de impedir que sea ese criterio el que se imponga. El dinero debe acompañar al deporte, si es profesional, pero los valores y decisiones deben ser deportivos en primer lugar. De ese modo, inclusive estaríamos defendiendo el negocio, mejorando el nivel del juego. Con este gesto de Bojan, ¿entenderán de qué se trata? Me permito sospechar que no.

Ángel Cappa para El Comercio (Perú) - 19 de mayo de 2008

La última caída de los dioses

La temporada pasada se anunció y en esta el edificio futbolístico del Barcelona se derrumbó estrepitosamente. La goleada que recibió en el Bernabéu por parte de su más íntimo enemigo lo dejó patas para arriba en un callejón sin salida. Y como ocurre en estos casos, la salida la encontraron despidiendo al entrenador.

De todos modos hay que decir también que después de cinco años dirigiendo un equipo de fútbol profesional, tal cual están las cosas, es difícil que alguien no sufra el desgaste de las relaciones que se produce. No es sencillo mantener el equilibrio entre la amistad y la autoridad, entre el compromiso y el egoísmo, sobre todo después de ganar reiteradamente. Hubo jugadores de este Barcelona que se quedaron conversando con las nubes en las alturas del éxito y comenzaron a deteriorar la unión y la fuerza del grupo.

También hubo abandono de los valores futbolísticos que hicieron de este equipo uno de los dos o tres que mejor jugaban en el mundo. Habían logrado la participación colectiva permanente para tener la pelota y para recuperarla y terminaban las jugadas con contundencia y fantasía. Poco a poco los delanteros dejaron de colaborar en la recuperación, los de atrás se refugiaron junto a su arquero y los del medio no daban abasto para subir y bajar sin ayudas. En definitiva se rompió el criterio colectivo.

Solo quedaba la inspiración individual que apenas sirvió para disimular los defectos serios de funcionamiento. Entonces sobrevino lo de siempre: la desbandada. Los jugadores más determinantes se borraron del esfuerzo colectivo, otros miraban para arriba desentendiéndose del grupo, y los menos hacían lo que podían pero resultaba insuficiente. El entrenador confió en la amistad que siempre brindó para volver al compromiso. Se quedó solo. Para colmo empezaron a decir de boca para afuera lo que los hinchas y los medios querían escuchar: hay que trabajar, hay que luchar, hay que sufrir, hay que ser prácticos. La cosa, indudablemente, iba por otro lado. Había que recuperar el toque, el placer de jugar, el buen fútbol y dirigir el esfuerzo hacia esos valores que eran los suyos.

El fin de un ciclo siempre es el comienzo de otro y el Barcelona tiene con qué: jugadores de gran nivel y un entrenador nuevo, Guardiola, con inteligencia, personalidad, gusto por el juego, inquietudes, y el estilo del club como bandera irrenunciable. Volverán, sin duda. El fútbol los está esperando.

Ángel Cappa para El Comercio (Perú) - 12 de mayo de 2008

Jóvenes o viejos

Cuando a uno le parece que la estupidez llegó a su límite y que es imposible darle otra vuelta de rosca, los dirigentes del fútbol demuestran que nada es imposible. Ahora está de moda en España llamar a entrenadores jóvenes sin experiencia para dirigir a equipos profesionales. No tendría nada de malo. Pero tampoco de bueno. En otros tiempos la moda era la experiencia. Nadie quería a un técnico que no fuera experimentado. Hubo una época, inclusive, en que los italianos eran los preferidos. Ustedes preguntarán ¿qué italiano?, ¿quién?, lógicamente.

Bien, para los señores que dirigen los clubes de una de las ligas más importantes del mundo, eran preguntas inútiles. La respuesta era: "Cualquiera, pero italiano". Y el razonamiento, si así se le puede llamar, era que los italianos --así en plural-- hacían rendir a sus equipos. Bueno ahora el tema es "los jóvenes", también en plural. ¿Por qué? Porque tienen entusiasmo, energía y métodos nuevos, dicen.

Hagan el favor de no preguntar qué métodos porque no sabrían qué contestarles, ya que evidentemente no tienen ni idea de métodos ni de lo que dicen. ¿Se imaginan un entrenador que sea un negado y encima entusiasmado y enérgico? Es que los dirigentes --miren que los conozco de muchos países y en equipos de distinto calibre-- parecen cortados por la misma tijera, como decía mi abuela.

Ser joven, tener experiencia o haber nacido en un país determinado, no explica nada ni justifica nada. Se puede ser joven y muy mal entrenador, tener experiencia y no saber nada, haber nacido en tal o cual país y ser un pésimo entrenador. Pero las cosas en este mundo futbolístico son así de ridículas y más vale no tomárselas muy en serio. El 'Gitano' Juárez, inspirador del menotismo, viendo a Menotti muy preocupado en sus comienzos, le preguntó: "Ahhhh.. ¿pero vos te tomás esto en serio?". "Claro --respondió Menotti--, ¿cómo si no?". "Noooo, mi viejo, esto es joda, ya verás cuando conozcas mejor a los dirigentes...". Un profeta el 'Gitano'.

Ángel Cappa para El Comercio (Perú) - 5 de mayo de 2008

Sunday, May 4, 2008

El Madrid de un estilo a otro

El Real Madrid (casi) campeón demuestra una verdad que la urgencia del entorno futbolístico (medios de comunicación, empresas patrocinadoras, televisión, empresarios, dirigentes, etc.) ha ido desplazando hasta convertirla en un deseo gracioso: hacer un equipo lleva tiempo. No menos de un año.

Venía el Madrid de un estilo --el de Capello-- que no repara en la construcción de la jugada porque no le interesa. Basa su estructura en el esfuerzo defensivo y la mentalidad emprendedora, pero no en el buen juego. Naturalmente, proyectos de esa naturaleza necesitan el oxígeno de jugadores excepcionales porque serán ellos quienes tendrán la responsabilidad individual de ganar los partidos. Siempre son los jugadores, es verdad, pero la diferencia está en su aporte dentro de un criterio colectivo, o su aventura en solitario más próxima al heroísmo que al juego.

De esa manera de jugar el Madrid, que cesó a Capello, a pesar de haber logrado el campeonato, por no coincidir su forma plana de entender el juego con el paladar madridista, pasó a Schuster con la esperanza de que el equipo jugara un poco mejor aunque sea. Y como el fútbol no es teórico, para ese fin el nuevo entrenador tuvo que ir ensayando, viendo en los mismos partidos las opciones que tenía. Entonces fue descubriendo detalles que resultan fundamentales. Por ejemplo, que Gago juega mejor como único volante central, que Higuaín es delantero y no volante, que Guti es el mejor centrocampista creativo que tiene el Madrid, impecable en el último pase; y que Raúl es delantero, goleador, habitante del área, aunque esto último no es demasiado difícil de advertir en razón de sus antecedentes. Todo el mundo lo sabía, aunque Capello diera muestras de lo contrario haciéndolo jugar toda la temporada pasada de volante. Y no solo él cometió ese error (Raúl hizo 3 goles esa temporada), sino los demás entrenadores que durante tres años lo alejaron del lugar donde más rindió y sigue rindiendo.

Todas estas cuestiones se fueron puliendo y acomodando en los partidos, hasta llegar al final de la Liga Española con el equipo definido. No fue otra cosa que la lógica del fútbol puesta de manifiesto una vez más. Claro que los equipos tipo Capello en realidad no necesitan ese tiempo. Desde el primer día juegan igual que si uno los ve cinco años después. Los jugadores y los equipos crecen desde la libertad para jugar, para crear. Nadie crece en las limitaciones tácticas, en las prohibiciones. O atacando con pelotazos largos ('palla lunga') y mucha lucha para disputar los rebotes.

El Madrid es (o volverá) nuevamente campeón, pero además este año ganó algo sumamente importante para el futuro: reanudó un estilo de acuerdo con su prestigio.

Ángel Cappa para El Comercio (Perú) - 28 de abril de 2008