Fragmento de una entrevista realizada por el diario La Nación a Lisandro López, jugador del Porto - 30 de enero de 2008
Tuesday, February 12, 2008
El recuerdo de Cappa y el dolor por el presente
Fragmento de una entrevista realizada por el diario La Nación a Lisandro López, jugador del Porto - 30 de enero de 2008
Monday, February 11, 2008
Típicos tópicos en el fútbol
La banalización del fútbol, promovida en casi todo el mundo desde los medios de comunicación por razones económicas, ha reemplazado conceptos básicos que permitían entender y explicar este juego, por tópicos sin sentido que mantienen el tono de superficialidad ideal para que el producto llegue a más 'clientes' y se venda mejor.
Por ejemplo, se habla de 'fútbol directo' como sinónimo de practicidad, cuando en realidad el engaño, es decir el fútbol indirecto, es la esencia no solo del fútbol sino de todos los juegos. Imaginen si no el ajedrez directo, el póker directo. Cuando un equipo tira un pelotazo largo a ver qué pasa y van los volantes a buscar un posible rechazo o la dejada de un '9' grandote, se dice que se trata de buscar 'la segunda jugada'. ¿Y cuál es la primera? ¿O llaman jugada a ese pelotazo aventurero? Si un equipo necesita imperiosamente ganar por los motivos que fueren, hablan de que hay que 'ganar como sea'.
Nadie ha explicado hasta ahora qué significa 'como sea', pero todo el mundo adhiere a ese imperativo como si supieran de qué se trata. Uno sospecha que 'como sea' quiere decir prescindiendo del buen fútbol, a los pelotazos limpios o algo así. Pero si esa fuera la fórmula más acertada para ganar, ¿por qué no utilizarla siempre? Porque en realidad siempre se trata de ganar. Si a un equipo le hacen un gol de pelota parada, es que 'no estaba concentrado', y si gana en el último minuto aunque sea de pura suerte, es que estaba 'muy concentrado'.
Encontraron en la palabra concentración el argumento mágico que todo lo explica y no explica nada. También distinguen un fútbol 'moderno' de otro 'antiguo' asociando moderno a bueno y antiguo a malo. Con el mismo razonamiento no habría que leer "El Quijote", porque es muy antiguo. Dicen que ahora hay un fútbol 'físico' como si alguien hubiera suprimido la pelota. En fin, decenas de palabras vacías que nos van alejando poco a poco del contenido del fútbol, a la vez tan complicado y tan sencillo. Más o menos como el amor, ¿o no?
Thursday, January 31, 2008
¿Laboratorio o inspiración?
Correr llena más que pensar, y eso que correr siempre es tan pernicioso como no hacerlo nunca, y en cambio pensar siempre es saludable en todo momento. Bien, digo todo esto porque una y otra vez, año tras año, se repiten tópicos que tienen que ver con el sudor y el trabajo, y peor aun, con la cantidad más que con la calidad.
Las jugadas a balón parado, para ir a lo concreto, tienen la virtud de remitir a una tarea constante de repetición. Se suponen muchas horas de insistencia para lograr el objetivo, y eso, también vaya uno a saber por qué, reconforta mucho más que si el gol de falta resulta de una ocurrencia del momento.
Víctor y Llorente, jugadores del Valladolid, de España, hicieron un gol de saque del medio, al inicio del partido. Muchos periodistas se apresuraron a otorgárselo a los "entrenadores modernos, que trabajan ese tipo de jugadas". Y sufrieron una cruel decepción, cuando ambos jugadores confesaron que se les había ocurrido en ese momento.
Y más todavía cuando el entrenador, mi amigo Mendilibar, declaró que nunca hubiera perdido un minuto de entrenamiento para ensayar esa jugada que sale una vez en un millón de veces. No digo que no haya que trabajar esas jugadas. Digo simplemente que no tienen la dimensión que quieren darle.
Al término de la primera rueda en la Liga Española, los goles a balón parado fueron algo menos del 15% de todos los goles. Entonces, ¿no es mejor ocupar el tiempo en preparar al equipo para que juegue mejor, en vez de estar horas lanzando tiros libres y córneres? Ese porcentaje, por otra parte, es el mismo de siempre. Tiene más o menos la misma antigüedad que el fútbol, por más que todos los años, sin excepción, digan que es fruto del fútbol moderno.
Ángel Cappa para El Comercio (Perú) - 28 de enero de 2008
Saturday, January 19, 2008
El último que apague la luz
--Se fue Banega --me decía-- y ahora solo lo podremos ver por televisión.
Es ese el papel que juegan nuestros países, desde hace mucho tiempo: proveedores de talentos para los centros de poder mundial. No solo se van futbolistas, por cierto, sino también todos aquellos que no encuentran en su tierra un camino adecuado a sus sueños o necesidades.
Pero si hablamos de futbolistas, digamos que son aproximadamente 500 los que están fuera de Argentina (800 de Brasil), según los datos con que cuento. Y ocurre desde hace 30 años por lo menos. De modo que este éxodo incesante ha terminado por destruir prácticamente al fútbol argentino, con el agravante incomprensible de que, a pesar de las ventas multimillonarias, los clubes están casi todos en la ruina económica. No sé cómo funciona este despojo inconcebible, pero sí entiendo que se trata de un hecho que necesita una urgente aclaración y reparación.
Banega, el penúltimo en irse, tiene solo 19 años y apenas jugó un año en el primer equipo de Boca. Aterrizó en Valencia, un club que vive la que, posiblemente, sea su peor crisis en los últimos 20 años. Y como pagaron mucho por él le exigirán como si fuera un jugador consagrado, sin respetarle el proceso de aprendizaje que necesariamente tendrá que pasar. Una forma de hacerlo caminar por la cornisa, de donde se cayeron varias promesas de crack, como D'Alessandro, Aimar o Saviola, por ejemplo, quienes nunca volvieron a ser lo que fueron en Argentina. Vivieron circunstancias totalmente adversas para sus condiciones y quisieron adaptarse a una forma de jugar que no sentían. Casualmente o no, Argentina vive en la actualidad las consecuencias de otros saqueos producto del abuso de algunas multinacionales y la corrupción de gobiernos anteriores que vendieron el país. Se están terminando las reservas de gas y petróleo y no hay energía eléctrica para todos, además de soportar serios problemas con el agua.
--Se llevan todo --me decía el lustrabotas-- y ni el fútbol nos dejan disfrutar.
No supe qué decirle.
Ángel Cappa para El Comercio (Perú) - 14 de enero de 2008