Thursday, December 13, 2007

Agüero de oro

El hábil e imprevisible delantero argentino acaba de recibir una distinción de parte de la revista italiana "Tuttosport". Fue declarado el 'Golden Boy' que es algo así como el mejor Sub 21 del mundo. Dejando de lado que no entienda por qué una publicación italiana otorgue un premio en inglés, no hace otra cosa que reflejar la admiración que provoca el 'Kun' en Europa.

A mí me parece que es una buena lección para todos los jugadores sudamericanos. Agüero no perdió ni un ápice de su manera de jugar. Sigue siendo el mismo que apareció en Independiente de Avellaneda. Ni siquiera la incomprensión de la mayoría, en sus inicios europeos, hizo que cambiara lo más mínimo.



En España el gusto generalizado se inclina por los delanteros altos, robustos, que se estacionan entre los centrales y piden la pelota por arriba para aguantarla o bien servir de referencia para la famosa 'segunda jugada'.

Por eso, en principio, los jugadores pequeños y escurridizos son puestos bajo sospecha. Mas todavía si juegan por inspiración; es decir, no son de participación permanente. A este tipo de jugadores hay que saber esperarlos y la paciencia no es una característica del fútbol de la inmediatez que vivimos.

Agüero tenia 17 años cuando llegó al Atlético de Madrid, pero a nadie le importó que estuviera en el inicio de un proceso de aprendizaje, interrumpido bruscamente por la ansiedad del negocio y la publicidad excesiva para justificar el gasto. Fue presentado como un crack consumado cuando apenas iniciaba el camino. La urgencia y el poco conocimiento del juego que predomina fueron severos con los primeros desaciertos del 'Kun'. Y sus críticos fueron los mismos que ahora se apresuran a señalarlo como el enésimo sucesor de Maradona.

Lo cierto es que además de su talento, Agüero tiene una gran personalidad y en poco tiempo descubrió cómo ganarse un espacio para recibir, fue imponiendo su clase, su gambeta corta, su capacidad para tirar o devolver paredes en centímetros, su oportunismo para el gol, su disparo preciso y hasta su viveza para ganar de cabeza pese a ser de baja estatura.

Algunos insisten en que el fútbol moderno es un fútbol predominantemente físico. Pero resulta que ni entre Agüero ni Messi, el otro motivo de asombro de la actualidad, llegan al metro ochenta.

Ángel Cappa para El Comercio (Perú) - 10 de diciembre de 2007

Wednesday, December 5, 2007

Cappa entre los candidatos para dirigir a Racing

Gustavo Costas, entrenador de Racing Club, no asistió este lunes al entrenamiento y pese a que todavía no lo ha comunicado públicamente, podría haber aceptado la oferta para dirigir a Olimpia. Entretanto, la práctica fue conducida por su ayudante de campo, Rubén Rivas, y por el preparador físico, Alexis Cortés.

Según lo que se le pudo entender al entrenador en los últimos días antes de la derrota ante Huracán, su alejamiento de la Academia se debió a la mala relación que sostiene con los referentes del plantel y la empresa gerenciadora, presidida por Fernando De Tomaso. Además de eso, también influyeron la deuda de cinco meses que el club tiene con él, la falta de respuestas de los jugadores en el terreno de juego y la imposibilidad de revertir la situación.

Así las cosas, el equipo será dirigido el próximo sábado por Miguel Micó en el partido ante Colón de Santa Fe, y existen grandes posibilidades de que sea el entrenador oficial para la próxima temporada.

Sin embargo, también se conoció que los dirigentes de Blanquiceleste, gerenciadora del club, se ha reunido con entrenadores como Ricardo La Volpe y Antonio Mohamed, para proponerles la dirección técnica del equipo. Además de esto, en Avellaneda también se mencionan nombres como los de Juan Ramón Carrasco, Rubén Paz, Osvaldo Ardiles y Angel Cappa como posibles sucesores de Costas.

Tuesday, December 4, 2007

Ni contigo ni sin ti

El fútbol vive actualmente una paradoja significativa. Hay jugadores que de ser la manija deseada por todos los equipos, pasaron a ser una molestia inconfesada. Hablo de los enganches, de los "10" antiguos. Aquellos de cuyo talento disfrutábamos todos, y especialmente los goleadores que siempre se encontraban con la pelota picando mano a mano con el arquero rival.

Hablo de Riquelme, Guti, Aimar, De La Peña y tantos otros no tan conocidos aunque del mismo modo desplazados por la moda del doble "5" o doble pivote como los llaman en España. Es decir, la presencia de dos volantes de contención. Hasta Zidane tuvo que jugar desde un costado por el atropello de la nueva táctica. Pero digámoslo sin eufemismos, no se trata de una nueva táctica sino del miedo táctico. Una de las características más notables y perjudiciales de este fútbol temeroso, es tratar de evitar los riesgos. Y jugar, naturalmente, implica arriesgar. Preparan a los jugadores para eludir el riesgo de jugar, cuando tendrían que hacerlo para que asuman ese riesgo con las mayores garantías. Evidentemente, nunca se pueden tener todas las garantías para lograr el triunfo. No hay recetas para ganar. Tampoco tienen asegurado el éxito quienes abruman a sus jugadores con innumerables prohibiciones: no hagas esto, cuidado con aquello, etcétera.

Lo único que garantiza este exceso de precaución es el aburrimiento. Claro que no se trata de no afrontar responsabilidades. Para divertirse, en el fútbol, hay que ser serio. Jugar bien es mucho más exigente que vivir de los pelotazos largos a ver qué pasa. La paradoja del fútbol consiste en que cuando los entrenadores del miedo tienen en sus equipos a esos talentos, no saben qué hacer con ellos. Son un problema. Pero si los tienen de rivales, no saben cómo hacer para marcarlos. También son un problema. Curioso ¿no?

Se han perdido en el recuerdo los "wines", los punteros. Otro tanto ocurrió con el tradicional volante central, el distribuidor del juego y ayudante de los centrales a la hora de defender. Y como consecuencia de eso, están desapareciendo los enganches, los "10" de antes. ¿El fútbol es un juego, o era un juego? Los dejo con esa pregunta.

Ángel Cappa para El Comercio (Perú) - 3 de diciembre de 2007

Sunday, November 25, 2007

Gorosito: "El principio de jugar bien no se negocia"

Fragmento de una entrevista realizada a Néstor Gorosito, director técnico, publicada por el Diario Clarín el día lunes 19 de mayo de 2003

"Hay dos formas de jugar: se juega bien o se juega mal", define. Y se ríe de lo que caracteriza como un mito del fútbol vernáculo. "Acá se cree que si querés jugar fútbol ofensivo tenés que tener un tatuaje del Che Guevara en el brazo, hacer asados, leer a Marx y no trabajar. Y no entienden que para jugar bien hay que trabajar mucho más. En relevos, en coberturas, en variantes, en tener mucho volumen de juego. Cuando formás un equipo ofensivo, el trabajo es mayor que cuando contraatacás".

A partir de la bandera que enarboló toda su vida, Néstor Raúl Gorosito profundiza en su identidad como entrenador. También en su manual, ése que emplea en este Chicago que prioriza el buen juego, la prolijidad, la pelota al pie y la búsqueda constante en ataque. Y con esas armas quiere ganarle al descenso.

- Pipo, ¿es posible evitar el descenso jugando bien?
- Claro que se puede mantener la categoría jugando bien; no tengas dudas. Y la satisfacción será doble, porque estoy convencido de que jugando de esta forma ni siquiera iremos a la Promoción. Yo entiendo que lo primero que quiere el hincha es zafar, pero nosotros preferimos hacerlo a partir de una idea de juego y de trabajo clara, definida, y no colgándonos del travesaño. No quiero ser soberbio ni pedante ni decir que tengo la verdad absoluta. Porque está claro que muchos técnicos salieron campeones con distintos sistemas, o que otros se salvaron del descenso con una concepción muy diferente a la mía. Nosotros, simplemente, siempre proponemos jugar, al margen de que a veces nos sale bien y a veces, mal. Es muy difícil que el que vaya a ver a Chicago salga defraudado.

- ¿Cuál es tu modelo como DT?
- Saqué cosas de Pedernera, de Pando, de Griguol, de Veira, de la simplicidad del Coco Basile, de Bilardo, de la capacidad de síntesis de Fernando Carvallo. Y un resumen de todo es Pellegrini. Manuel tiene un poquito de cada uno; planifica todo muy bien. Me gustan los tipos que te dejan algo, que te hacen pensar, que tiran una frase valiosa aunque no la compartas. Yo veo una nota de Menotti, de Valdano, de Cappa, y me la devoro.