Agradecimiento: Patria Quemera (www.patriaquemera.com.ar)
Saturday, May 30, 2009
Declaraciones de Cappa después del triunfo ante Banfield
Agradecimiento: Patria Quemera (www.patriaquemera.com.ar)
Huracán 2 - Banfield 1

El primer anunció que mandó Huracán sobre su realidad diferente de la de las grandes jornadas fue su falta de precisión. Como de entrada se notó que la pelota no se deslizaba como habitualmente lo hace de Pastore a Defederico, del zurdo a Bolatti, del Súper héroe del Globo para Toranzo, el plan de Banfield de jugar un partido áspero, proclive al roce y con tendencia a la lucha empezó a equilibrar un desarrollo que, en lo previo, se imaginó de otra manera.
Todo esto, se habla del negocio de Falcioni, claro, favorecido por un árbitro con debilidades como Collado, que permitió cinco infracciones a Pastore y seis a Defederico en la mitad inicial, lapso en el que mostró sólo una tarjeta amarilla.
Cuando un equipo no anda todo lo derecho con la pelota como exigen las circunstancias, del medio hacia su arquero debe mostrar solidez para no atravesar penurias. Por eso cuando Goltz cometió dos errores seguidos -impropios de un jugador de Primera con más de 100 partidos en el lomo-, el visitante puso un 1-0 que llenó de tensión a la multitud que fue a sostener fervorosamente al equipo de Cappa. Fue el uruguayo Fernández quien aprovechó la falla del zaguero y central y definió sin problemas ante Monzón.
Quiso reaccionar Huracán con más juego y un par de llegadas, como aquel disparo recto de Defederico que contuvo Lucchetti y un cabezazo de Medina sin fuerza que el arquero detuvo fácilmente.
Mientras Banfield seguía metiendo y metiendo con Pío y Erviti más la presión sobre los talentosos de Huracán, el local seguía equivocándose en la defensa, como aquella pelota que le quitaron a Eduardo Domínguez y que Bertolo no tradujo en gol porque su derechazo salió por arriba.
Pero cuando un equipo tiene juego y convicción, cuando le falta una virtud es probable que le aparezca la otra. Con errores y sin claridad, igualmente Huracán continuó buscando su suerte. Hasta que un minuto antes del cierre del primer tiempo, Bolatti conectó un derechazo con algo más de 30 metros de recorrido y vulneró brillantemente a Lucchetti.
El segundo tiempo no cambió demasiado en su arranque. Huracán continuó buscando la victoria desde su idea y Banfield, como jugando con el reloj en la cabeza, cada vez más cerca de su arquero y dispuesto a interrumpir más que a construir.
Todo empezó a derrumbarse para el equipo sureño cuando Devaca embistió a Defederico y Collado lo expulsó. Huracán seguía cerca del triunfo no podía perforar el cerrojo diseñado por Falcioni.
De repente, desde el banco de Huracán llegó otra decisión diferente de lo que es habitual en estos casos. Lo usual cuando no llega el gol es sumar delanteros, como si de la mano de la cantidad llegara la eficacia. Pero Cappa eligió otro camino: afuera Medina, su única referencia de área, y adentro Alan Sánchez, un volante con movilidad y apreciable buena distancia.
Y cuando el partido entró en el último cuarto de hora, Toranzo desde la izquierda metió un hermoso derechazo que se clavó en el segundo palo de Lucchetti.
Así, con delirio popular y la punta en su poder se cerró otra noche gloriosa para Huracán.
Fuente: Clarín
Sunday, May 24, 2009
De Andrés Calamaro, para Ángel Cappa

Fuente: Blog de Andrés Calamaro (http://www.calamaro.com/ac/ac.asp)
Rosario Central 1 - Huracán 2
El partido comenzó eléctrico, con dos equipos necesitados del triunfo por diferentes luchas: el local, para escapar de los últimos lugares de la tabla de los promedios; el visitante, por su sueño de campeonato. Central, con más fuerza que claridad; Huracán, con su toque característico para encaminar cada jugada hacia el mejor destino.
Pero más allá de intenciones y necesidades, hubo un minuto clave. A los 8 del primer tiempo, Rosario pagó muy caro una mala salida. La pelota le quedó en tres cuartos de cancha a Matías De Federico, que dejó mano a mano a Pastore, y el cordobés definió de zurda, cruzado, sin darle ninguna posibilidad a Jorge Broun. Pocos segundos después, Guillermo Burdisso le pegó una tremenda patada a Pastore y Gabriel Brazenas le mostró la roja.
Inevitablemente, el partido cambió. Miguel Angel Russo decidió hacer dos modificaciones y poner otro esquema defensivo: Valentini por Danelón y Braghieri por Lima, para formar una última línea de tres. Central iba con el corazón, y Huracán respondía con la cabeza. Hasta los 30, se mantuvo ese ida y vuelta constante. Tanto Broun como Gastón Monzón tenían trabajo. Vizcarra estuvo cerca, pero también Medina.
En el cuarto final de la primera parte, Huracán hizo lo que tenía que hacer y lo que mejor sabe: mover la pelota de un costado a otro. Cuidarla como si fuese un tesoro que nadie puede robar. Para entonces, Mario Bolatti ya estaba asentado en el medio y era el eje de todos los movimientos del equipo. Fue el mejor momento del equipo de Angel Cappa. Y casi llega el segundo, cuando después de un desborde de Araujo apareció nuevamente Pastore y, esta vez sin sutilezas, sacó un violento remate que reventó al travesaño.
Resulta previsible imaginar cual habrá sido el discurso de Cappa en el entretiempo. Sereno, sin alterarse, tal su costumbre, les habrá dicho a sus jugadores dos palabras: más toque. Porque Huracán volvió del vestuario decidido a seguir la línea de los 15 minutos finales de la etapa inicial. Y al grito de "ole, ole" de su tribuna, la pelota iba y venía de los pies de un hombre de blanco a otro. Con los jugadores de Central como meros espectadores, sin poder detener el circuito de juego.
Broun le sacó a González un tiro libre que iba al ángulo. El arquero volvió a lucirse en un mano a mano ante Pastore. Central, impotente, avanzaba poco empujado por su gente, como con un remate de Cristian González contenido sin problemas por Monzón.
A Huracán le faltaba el gol para asegurar el resultado. Y llegó a los 21, una obra del tiki-tiki del juego colectivo. Una salida del fondo de derecha a izquierda terminó en un toqueteo de los delanteros, con la misma fórmula del primer gol: asistencia de De Federico y toque final de Pastore. Dos a cero, aunque la diferencia en la cancha era mucho mayor. Un error de Brazenas al cobrar mal un penal le permitió a Central descontar con el disparo de Moreno y Fabianesi. Y, en el final, a puro corazón darle algún susto al conjunto visitante y también a la justicia.
Huracán hizo lo que sabe y tuvo su premio. Claro, con Pastore todo es más fácil. Central sufrió otro golpe y la caliente zona del descenso lo quema un poco más. Cara y ceca del fútbol.
Fuente: La Nación